De la mano al mundo, con una fotografía.

De la mano al mundo, con una fotografía.

Cada vez que visito Bruselas, la ciudad me hace un regalo.

Hace dos años, me descubrió a Salgado.

Andurreaba curioseando por librerías y anticuarios de Sablón; entré en Taschen, siempre tan entretenido, sólo a mirar, no suelo comprar libros allí, porque son principalmente fotos e imágenes. Pero aquel libro, ÁFRICA, era diferente. No recuerdo cuánto tiempo, mucho, pude estar mirando las fotografías, adelante, atrás, contemplando una y otra vez, el corazón atento.

Salgado fotografía es algo diferente

Lo que Salgado fotografía es algo diferente, y no lo puedo expresar con palabras. Puedo decir que, viendo esas fotografías de personas en África, sentía que casi podía tocarlas, que estaba allí con ellas, que de algún modo estaban cerca y que su alma se me ofrecía. Compré el libro.

Ethiopia, 1984

Exodos sebastião salgado

Hará unos meses, mientras ojeaba La Vanguardia, encontré una entrevista a Sebastião Salgado. (No es posible acceder a la versión digital de la contra de la Vanguardia sin ser suscriptor, pero he encontrado la entrevista transcrita en este blog:EL BLOC DEL JOAN   Soy tierra  soy planeta  soy naturaleza . Sebastiao Salgado. La Contra de La Vanguardia.

La devoré. Sentía tantas ganas de saber del hombre que podía captar algo que a mi me conmovía tanto. Esa lectura aún me acercó más al fotógrafo. Se me mostró como una persona con una profunda conciencia social, humana, y con un enorme respeto por la vida, por la tierra y por las personas. A la vez, humildemente contaba cómo había dejado de creer en el hombre, después de haber estado siete años fotografiando refugiados. Me entristeció leerlo, alguien que puede fotografiar el alma humana no puede dejar de creer en la perfección del hombre… Pero claro, él ha visto cosas que yo no puedo imaginar, sólo ver en su fotos, y no es lo mismo…

Aquella entrevista en La Vanguardia se publicó con ocasión de la apertura en Barcelona de la exposición Génesis, que visité hace unos días (por cierto, qué mala idea hacerlo en fin de semana, sólo recuerdo una exposición más abarrotada de gente que ésta).

Y también con ocasión de la exhibición en cines del documental La sal de la tierra, de Win Wenders y Juliano Salgado.

Tardé poco en ir a ver la película. Desde el primerísimo momento me quedé pegada en el asiento del cine, no creo que pestañeara.. Las primeras imágenes que aparecen, las minas de oro de Serra Pelada, en Brasil, son abrumadoras…

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Lo que Salgado fotografía es algo diferente

Realmente no sabes qué estás viendo, ¿es de esta época? Eso no puede existir ahora… Entonces habla él, una voz preciosa, y cuenta que los cientos de hombres que se hacinan en aquel agujero son hombres libres, que buscan oro. Parecen esclavos, de otra época, pero no lo son… Bueno, como dice él, son esclavos del oro, y cuando lo encuentran quedan encadenados.

La película continúa, y me lleva con Salgado de la mano, que me cuenta, eligiendo con cuidado las fotografías, las cosas que ha visto. Y es como si lo tuviera aquí conmigo, tomando un té, recién llegado de un viaje, explicando lo que ha vivido. Y lo que ha vivido y visto me hace llorar, me hace respirar profundamente, me cambia. Creo que ese es el sentido de su trabajo, contar lo que ve, y lo logra.

Anoche leía un cuento de Herman Hesse. Un niño, de ojos limpios y puro, conocía la guerra, y algo había cambiado en él. “[…] una sombra había quedado en su alma, un leve dolor escondido como el que causa una espina menuda […]”. Entonces, “[…] al pasar junto al santuario del Recuerdo Amoroso entró en él, ofrendó la miel, cantó una canción con su laúd y encomendó a la deidad del Recuerdo Amoroso su sueño, el templo y el pájaro, el pobre campesino y los muertos en el campo de batalla, y en especial, al rey en su tienda de guerra. Entonces volvió con el corazón aliviado a su morada, colgó en la pared de su alcoba la imagen de la unidad del mundo, descansó con sueño profundo de los sucesos de aquellos días y a la mañana siguiente comenzó a ayudar a sus vecinos […]”

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3 comentarios en “De la mano al mundo, con una fotografía.

  1. Imágenes impactantes junto a un sensible relato que me ha llevado a los lugares de origen, sin aspirar sentir la realidad en su crudeza, pero vale evocar el dolor cuando se ve, en blanco y negro, bien extremo, donde no caben grises. Las fotografías dicen mucho aunque el todo lo saben los protagonistas.
    Leerte me ha animado buscar más… Saludos

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  2. Pingback: Bitacoras.com

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